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Extracto de una entrevista con Miguel Baquero

Por Tomás de Sousa, para Factoría de la Lengua

«No entiendo a quienes escriben para confundir y adormilar a quienes les leen»


Me he citado con Miguel Baquero en la misma cafetería en la que nos encontramos M_Baquerohace ya un montón de años por primera vez, entre el Barrio de Bilbao y Chamberí. Llueve. Ruido de cubiertos.

Entra por la puerta del establecimiento el mismo hombretón de entonces, con algo más de peso y algo menos de pelo, pero la misma sonrisa amable. Me saluda mientras se quita el abrigo. Se sienta a la mesa y pedimos un par de cafés. Miguel Baquero tiene el don de saber dialogar: una de esas personas que escuchan y a las que es un placer escuchar.

Afuera sigue lloviendo, las aceras relucen con los reflejos de los semáforos y los faroles. ¿He dicho que ya es de noche? Dentro, encima de esta mesa, bajo la luz de una lámpara, comienzan a levantarse despacio los edificios de una ciudad imaginaria: Guía breve de la ciudad (maldita), la novela que Miguel Baquero acaba de publicar.

La entrevista puede leerse en la web de libro, aquí


Guido Finzi: «Tenemos el deber moral de recordar el Holocausto y de escuchar las voces de aquellos que lo padecieron y sobrevivieron para contarlo. En estos tiempos, caracterizados por la profanación de todo y el avance de populismos de todos los colores, quizás sea aún más necesario que unos años atrás».

Reproducimos en este mismo sitio la entrevista al autor de Herr Doktor, historia de un encuentro.


«El estilo tiene que ser preciso, por la misma razón que el martillo debe ser duro», dice José Marzo en uno de sus aforismos.autor001_jmarzo-web

Una mujer que se mira los pies en el baño, la amistad de un actor cómico y un inmigrante africano, el último encuentro de una pareja de amantes en un piso casi vacío… cualquiera que sea nuestra página de entrada a la obra de José Marzo, nos encontramos en un mundo abierto, expuesto a la imaginación y la inteligencia del lector con un estilo claro y sencillo que es su marca distintiva.

Biografía completa del autor en la página web www.josemarzo.net


El Café Baccara, que en otro tiempo tuvo un aura de finura, con sus cristales emplomados, mesas de hierro fundido y mucho mármol, se había convertido en un rincón propicio para nostálgicos e insomnes. O sea, para tipos como yo. Por eso era fácil verme allí, intentando encontrar inspiración para mis cuentos y empaparme de un semblante literario del que adolecía, y que adivinaba impregnado en cada uno de sus rincones. No en vano, por sus mesas habían pasado los más célebres autores argentinos y extranjeros, amén de grandes nombres de la pintura, el teatro, el cine y la política. Así que yo, en mi pueril superstición, creía que un rastro de la esencia de esos personajes permanecía, de un modo impalpable, en el interior de aquel amplio salón. Y que algo de ello, sin saber cómo, se me terminaría contagiando.

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Guido Finzi, autor de los libros de cuentos Rumbo Sur y Miradas.

Normalmente, me acercaba al Baccara después de cenar, y tenía por costumbre elegir alguna mesa del fondo, lo más alejado posible de la puerta. Desde ahí podía observar cómodamente el trasiego de clientes, entregándome a la lúdica especulación sobre sus sole­dades y secretos, fantasías y oscuras interioridades, emborronando sin piedad las hojas de mi libreta con bocetos de supuestos personajes para mis futuras ficciones. Curiosamente, a lo largo de las numerosas ocasiones en que acudí al Baccara, jamás entablé conversación con nadie, salvo una vez, y ni siquiera de esto estoy seguro…

Principio del relato “Ficciones”, de Guido Finzi, del volumen Rumbo Sur.

 

 


Pon tú el precio

Durante cuatro días (del 8 al 11 de junio de 2017) los lectores pudieron adquirir en la librería Sellfy los ebooks de las Novelas Plurales, de José Marzo, por el precio que ellos mismos decidieron.

En la colección Novelas Plurales, José Marzo ha agrupado hasta el momento cuatro novelas: Noticias del fin del mundo, Actores sin papel, Olga y la ciudad y La alambrada.

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(Novelas Plurales)


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Edgar Allan Poe. Copia fotográfica del retrato pintado por Oscar Halling (1849)

El nombre de Edgar Allan Poe (1809-1849) está asociado al concepto de cuento fantástico, y a menudo por razones discutibles. Abundan las adaptaciones más o menos fieles de su obra a la pantalla, y se puede notar una actualización de sus temas literarios. Sin embargo, la asimilación de Poe a un escritor pura y simplemente fantástico es un error, cometido demasiado a menudo tanto por la crítica como por el público. Poe también, y hay quien dice que sobre todo, ha escrito relatos cortos de todo tipo, tanto fantásticos como extraños, policiacos y hasta de ciencia ficción. Sus relatos más conocidos, como «La caída de la casa de Usher» o «La carta robada», no son propiamente fantásticos. «La carta robada» anuncia el nacimiento de la novela policiaca moderna, de los Conan Doyle y Agatha Christie. Están presentes en esta narración todos los ingredientes de este género literario: un crimen, un enigma y un detective, Dupin, investigador infalible, que también protagoniza «Los crímenes de la calle Morgue» y de « El misterio de María Roget», y cuyas deducciones lógicas siempre acabarán solucionando el misterio. «La carta robada» presenta un enigma y su resolución, y obedece rigurosamente a todas las convenciones del género policiaco: una carta que puede comprometer a la reina ha caído en manos de un ministro y, aunque su casa haya sido registrada «palmo a palmo», y el ministro mismo debidamente cacheado, no se ha podido hallar. El prefecto de policía acaba pidiendo la ayuda de Dupin, que deducirá que la carta no está escondida, sino a la vista, y recuperará, sin más dificultades, el documento peligroso. Como vemos, esta narración no es ni más ni menos que un relato policiaco, y resulta difícil seguir al crítico Bonifazi cuando la utiliza como base concreta para su teoría de lo fantástico, pues no presenta absolutamente ningún aspecto sobrenatural. Plantea un problema inexplicado, y no inexplicable, que se resolverá al final, después de una investigación, siguiendo el esquema de toda buena narración detectivesca.

Fragmento del ensayo Lo fantástico en la literatura y el cine, de Daniel Ferreras Savoye.